El último poemario de Malú González Cortés

La escritora Malú Gonzalez ha publicado su poemario «Manifiesta», donde nos habla de la revolución social en Chile al correr de las hojas.

Hablamos con la poeta, para saber sobre su aventura de autogestión para poder publicar sus versos.

Malú González Cortés y su nuevo poemario Manifiesta

Hagamos una breve referencia de tus colaboradorxs en Manifiesta: Lolo Góngora en la portada, Karina Arriaza y Gabriela Moya en el Diseño editorial y diagramación y en la reseña tenemos a Elisa Massardo, desde ya gracias a ellxs.

Estamos listos para empezar con las preguntas:

  1. Manifiesta tiene fecha de inicio el mismo mes del estallido (octubre de 2019), cuando despierta el pueblo de Chile, ¿también despertó tu creatividad? ¿Qué pasó en ti con el inicio del estallido?

El estallido llegó en un momento en el que, al igual que muchas personas, sentía una gran cuota de desamparo.

En el amplio sentido de la palabra: desamparo por tratar de ser artista en Chile, por intentar vivir de la escritura, por la muerte de algunos idealismos.

Digamos que estaba habitando la decepción en todas sus formas.

Es por eso que la revuelta me marcó tanto en lo íntimo como en lo colectivo: eso que unx quería que sucediera (y que aún no tenía forma) estaba por fin sucediendo, y lxs artistas volvíamos a tener un rol más allá de aparecer en una crítica en La Tercera o estar en una Feria del Libro. Y ese rol estaba en la calle.

Hace años no me sentía tan viva.

  1. Te hemos visto en muchos video-poemas, también tenemos uno de los poemas de uno de los videos (90 de octubre) dentro de nuestro primer número de la revista, ¿crees que hay mucha diferencia cuando te enfrentas a la creación escrita frente a tener que encarar un proyecto audio visual? ¿Se complementan de alguna forma?

Es curioso cómo empezó esto de hacer video poemas, diría que fue azaroso y lógico a la vez.

Siempre he tenido un vínculo con el cine y la actuación de forma amateur, pero creo que faltaba un móvil, un espacio donde todo confluyera, y la protesta se transformó en ese espacio.

Obviamente son lenguajes distintos, lo escrito siempre está buscando maneras de entregar lo que una imagen muestra sin ningún esfuerzo, pero por otro lado, una imagen sin relato también la siento incompleta.

En ese sentido, “90 de Octubre” es un ejemplo de ese intento de no traducir un lenguaje con el otro, sino de hacer que cuenten historias paralelas y complementarias. Por otro lado, fue necesario buscar una nueva manera de masificar la poesía, de llevarla a personas que no van a comprar el libro, pero sí van a ver el video en su celular.

Eso ha sido lo más hermoso. Poder llevar esos versos a mucha más gente.

  1. ¿Cómo fue el proceso para armar MANIFIESTA? ¿Te llevaste algunas sorpresas durante alguna de las etapas?

La escritura en sí misma fue muy espontánea, natural, diría que fácil en términos creativos y dura en términos emocionales, porque comprometía demasiados sentires. De ahí para adelante, el transformar ese manuscrito en el libro físico fue francamente un parto. Comenzando porque sucedió en plena pandemia.

Ahora, no sé si me sorprendió, porque a lxs escritores en general nos llenan de malos augurios, del tipo : “Ah, es autogestionado? Uff, que difícil. Suerte con eso”. No es un oficio muy vinculado a lo fácil.

  1. ¿Por qué has decidido llevar MANIFIESTA a las librerías de forma autogestionada? ¿Cuáles han sido los mayores desafíos?

Creo que era coherente con el contenido del libro. Me di cuenta de que parte de protestar contra el sistema también me incluía a mí como escritora, porque a todas luces somos trabajadorxs precarizadxs: como me dijo otra escritora una vez, “la industria del libro es una cadena en la que todos comen menos los autores”.

Es absolutamente cierto: cuando le cuento a gente que no está familiarizada con el rubro, no pueden creer que reciba un 10% por cada libro vendido. En ese sentido, creo que autogestionar MANIFIESTA es coherente con el mensaje revolucionario que el mismo libro pretende entregar.

Ahora bien, creo que lo más difícil de llevar adelante estos procesos es que tienes que hacer tú lo que normalmente harían diez personas.           

Eso evidentemente lo ralentiza, y en el camino tienes que cuidar mucho la salud mental de las presiones externas, de todo eso que no está en tu control pero que perjudica el proceso. Un ejemplo concreto: la impresión se retrasó bastante porque había un desabastecimiento de tinta a raíz del covid. Ese tipo de cosas estresan mucho más cuando estás sola manteniendo el barco a flote.

Aún así, creo que es un camino que vale la pena tomar.

  1. Qué críticas u opiniones te han llegado del poemario, ¿La escena poética femenina la ves dormida o despierta?

La gente que lo ha leído, ha recibido con mucho cariño el libro. El hecho de que se esté vendido tan rápido el primer tiraje se debe mucho al boca a boca, y eso me parece que tiene un valor especial. Además, lo han adquirido personas muy diversas en todos los ámbitos, lo que también me emociona y sorprende.

En cuanto a la crítica, no sé si te refieres a la crítica oficial, pero esa es la que menos me importa.

Si lo leen y les gusta, bien, pero yo no escribo para ellxs, ni tampoco para el mundo elitista literario. Yo escribo para cualquier persona que le llame la atención el libro, y si a esa persona le hace sentido, me da mucha más satisfacción que si le gusta a un crítico especializado. Tiene que ver con la forma en que pienso la literatura y esa utopía de devolvérsela a las calles.

Con respecto a la segunda pregunta, creo que las mujeres nunca hemos dejado de escribir poesía. He tenido la fortuna de conocer a muchas poetas de una escena más under que son tremendas, solo que al igual que yo, no son conocidas masivamente y eso automática e injustamente, las invisibiliza.

Eso ha pasado siempre en Chile: la gente nos conoce y nos lee después de muertas. Yo espero que con el cambio de paradigma cultural que intentó instalar la revuelta, eso también vaya mejorando.

En ese sentido, el cruce entre feminismo y cultura es fundamental para disputar dichos espacios.

manifiesta el nuevo libro de Malú González Cortés
Manifiesta en las calles de Chile
  1. ¡Qué podríamos esperar de Malú en este 2021, que ya empezó con todo!

Seguir difundiendo Manifiesta, me interesa sacarlo de Santiago y llevarlo a otras regiones. Pretendo continuar dictando talleres literarios, que es otra faceta que me apasiona y llena muchísimo, porque es la parte del oficio que te saca del encierro y te relaciona con otrxs.

En cuanto al resto, es difícil la pregunta, porque tiendo a la dispersión y me entusiasmo fácilmente con proyectos distintos. Sigo escribiendo constantemente poesía, y también estoy probando nuevos formatos. Por un tema de superstición, me reservo el derecho de guardarme algo de sorpresa, por si todo sale mal.

  1. ¿Cómo podemos conseguir Manifiesta?

Vendo Manifiesta a través de mi instagram, y ahí coordino los envíos directamente con cada persona, ya sea dentro de la RM que es donde vivo o a cualquier lugar de Chile. Por lo pronto, estará en un par de librerías en Santiago y en una librería en Villarrica.

Malú González Cortés nos comparte parte de su poemario:

Si te ha gustado lo que has leído, recuerda que puedes adquirir MANIFIESTA, hablando directamente con Malú en su instagram @NoSoyMariaLuisa, también te invitamos a compartir con tus amigxs.

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